El post de Marc Cortés sobre el 10º aniversario de la burbuja puntocom me ha servido como inspiración para contar mi propia visión personal sobre las diferencias entre la burbuja puntocom del 2000 y la actual ola de dospuntoceritis (término acuñado por Iván Pino para designar la moda actual por los Social Media y la web 2.0). Trataré este tema en dos posts. En el primero contaré mi experiencia en una puntocom en París hace 10 años cuando empecé a trabajar. En el segundo pasaré a nombrar las 5 principales diferencias fundamentales que a mi juicio existen entre la burbuja puntocom y la actual revolución 2.0.
En marzo de 2000, recibí uno de los emails que más ilusión me han hecho en mi vida: mi primera oferta de trabajo para entrar a formar parte del equipo de marketing y comunicación de www.cityvox.com una web de ocio y tiempo libre… ¡en París! Por aquel entonces yo vivía en Ottawa (Canadá) donde estaba estudiando un postgrado y había hecho todas las entrevistas y pruebas por email y teléfono.
Era la época de la burbuja puntocom y en todas partes se hablaba de Amazon, Yahoo, Terra, Altavista… ¡qué tiempos!
Y ahí estaba yo, mi primer trabajo en una puntocom francesa que quería ser la primera cityguide en cinco idiomas de las principales ciudades europeas. La web recogía (y sigue recogiendo) las recomendaciones de los internautas (qué innovadores) de sitios para salir, cenar, espectáculos donde ir, etc.
En mi primer día de trabajo pequé de pardillo y aparecí con el traje completo con corbata incluyendo una horrorosa camisa azul con cuello blanco totalmente inapropiada para trabajar en una punto com. La empresa estaba situada en unos antiguos almacenes del parisino barrio del Sentier. No teníamos ni mesa de ping pong, ni futbolín pero sí que teníamos un gran número de ordenadores, música, gente de muchos países y una gran crecimiento del número de empleados diariamente.
En los siguientes meses fui testigo directo del crecimiento y posterior estallido de la burbuja. Todos los días llegaban compañeros nuevos de todos los países diferentes, periodistas, marketinianos, financieros, etc. Todos los días escuchábamos rumores nuevos sobre posibles nuevos “bussiness angels” o nuevas oficinas que se iban a abrir por toda Europa, acudíamos a los First Tuesday dispuestos a comernos el mundo y trabajábamos a destajo todos los días que hiciera falta para crear el máximo contenido posible en los cinco idiomas. Eran días de vino y rosas aunque ninguno de nosotros sabía exactamente cuándo íbamos a empezar a dar beneficios y sobre todo gracias a qué.
Hasta que un día la burbuja estalló y la fiesta se acabó. En el caso de Cityvox el estallido se produjo en dos fases. En la primera, el director de RR.HH. se cargó de un plumazo y sin pestañear a unas 20 personas de un total de 60 empleados en una tarde. En mi caso me dijeron que me fuese a España y que echase una mano para abrir la oficina de Madrid.
Es aquí cuando se produjo la segunda fase: contratamos a 10 personas que tuvimos que despedir inmediatamente después de un par de meses incluyéndonos a nosotros. Se acabó lo que se daba, cerramos la oficina y todos a la p*** calle.
Cityvox aún sigue existiendo como una web de ocio y tiempo libre asentada en Francia y desconocida en España a pesar de que aún tienen un site en español con desafortunadas traducciones y un contenido manifiestamente mejorable. Yo me llevé la experiencia de haber trabajado en un ambiente que jamás en mi vida he vuelto a disfrutar quizás por e hecho de que fuese París, por el ambiente internacional o porque realmente creáimos en lo que hacíamos. Personas de muchos países trabajando con ilusión en una web que permitiría a los usuarios conocer las recomendaciones de otros usuarios.. un sentimiento de comunidad (similitudes)
Me acuerdo que se solía decir en aquellos días: “esto será la bomba cuando la gente pueda ver los contenidos en los móviles gracias a la tecnología WAP y puedan elegir donde ir por la información en el site”. Sonaba como la tecnología salvadora (similitudes). Nos equivocamos en la previsión ya que ha llevado algo más de unos meses extender la conectividad permanente a los terminales móviles, algo que ahora sí, parece que está llegando poco a poco facilitando la implantación de la web 2.0 y todo su potencial. He aquí una de las principales diferencias de la web 2.0 y de la burbuja puntocom que trataré con más detalle en el próximo post.
Un recuerdo por si alguna vez leen esto a Mikel, Pascal, Geraldine, Clara, Sophie, Julie y a tantos más del fantástico equipo de Cityvox tanto de París como de Madrid.
También he escrito
- « Esto lo arreglamos entre todos
- » De la burbuja puntocom a la dospuntoceritis: Las 10 principales diferencias (capítulo 2)










